martes, 27 de enero de 2026

De Luces y Sombras

 Mitomanía, ahora comprendida, nacida de una desesperada necesidad de pertenecer.

Sensaciones de, a pesar de consistentes intentos, no poder conseguirlo. 

Sentimientos de no sentirse a gusto aún a bordo de tus propios huesos.

Sorpresa por la irrevocable noticia de una sentencia definitiva;

Contradictoria a la crónica anunciada de unos ojos que, progresivamente, fueron apagando su luz.

Hostilidad circundante al extremo tal de concebir a la muerte como cobijo.

Cuestionamientos que se agolpan en el nudo de la garganta que ya no tendrán respuesta.

Conciencia tardía que llega cuando ya nada se puede hacer.

Cabos que se atan en silencio de potencias que ya jamás serán actos.

Inventarios emocionales del saldo que una tajante decisión dejó.

Preguntas sobre la posibilidad de existencia de algún titubeo previo, con el único fin de aplacar la impotencia. 

Culpas que se reparten a diestra y siniestra sin ningún valor más que intentar morigerar la pesadumbre de la ceguera selectiva.

Desmotraciones y admiraciones posteriores que, se presume, harían dudar hasta al propio decisor.

Tristezas por la imposibilidad de transmitir la mirada en el espejo ajeno con sus propias gafas.

Promesas -que con tiempo se borronearán- de no volver a dejar un gracias sin decir, un abrazo sin dar, un te quiero sin demostrar... Hasta el próximo evento en donde la culpa sea de todos y de nadie a la vez.

lunes, 23 de febrero de 2015

Hasta siempre, Perdón y Gracias.


Y en un intento desesperado, pretende descubrir a dónde van las palabras que no dejó fluir.
Los actos que quedaron en potencia. Los planes que ya nunca van a ser llevados a cabo.
Y la culpa; que visita a diario como única sobreviviente.
Porque aunque quiera remediarlo, ya se encuentra cerrada la puerta de la oportunidad.
Porque cuando pudo, no lo hizo (quién sabe por qué cócteles de excusas).
Porque el tiempo sigue avanzando con total impiedad,
sin importar cuán deshecho tengas el corazón.
La aguja avanza y no para, no perdona,
ni espera, a que te detengas a recoger los retazos.
¿Y qué hacer con todos esos sentimientos que quedaron huérfanos?
Porque los millares de "Perdón" que adeudaba
-agolpados de a mil, en el nudo de su garganta-, fueron enterrados con Él.
Con la misma profundidad que en la tierra.. pero en el corazón.
Y entendió, por las malas, que duele más que el no hacer, el ya no poder.
Nunca más. Para siempre.
Muerto en vida por la asfixia de todo lo que no supo decir.
Muerto, por los errores que, ahora, quedarán inmortalizados hasta el final...




viernes, 7 de febrero de 2014

Casi cuan botella al mar

Reincidente frecuente en indagar en lo profundo,
continúa sin encontrar respuesta alguna que le resulte satisfactoria.
Cegada en no creer.
¿Será que estaba tan equivocada?
¿Que posicionaba, quizás, en algún lugar demasiado "categórico" aquello que la hacía pensar?
Y se aterraba de la normalidad en la asimilación de los demás actuantes ante dichos de tal atrocidad.
Entendía que aquello que tanto atesoraba quizás fuese demasiado obsoleto.
Demasiado devaluado.
Demasiado insignificante, en un mundo donde los principios ya no tienen mercado...
Y entiende que su pensamiento no es compartido. Casi utópico.
Algo tan simple, pero tan complejo a la vez,
que pareciera resultar invisible; de imposible concepción...
Y es un cachetazo a la aprehensión.
Porque aprender, para sí, nunca estuvo más lejos de aprehender.
¿Será que no se adaptó a los cambios en su dialéctica contemporánea?
¿Era eso algo malo, o era acaso una sobreviviente?
Y son esas palabras que no deberían ser tomadas en vano.
Aquello que hace percibir diferente al mundo.
Aquello que te hace sonreír tontamente al recordarlo...
Aquellas palabras que necesitan tiempo, maduración... Oportunidad.
Aquello que requiere ser dosificado...
en el momento justo...
en el oído adecuado.
Son aquellas palabras, epicentros de emociones inocultables...

domingo, 17 de febrero de 2013

Oportunidades de no menguar

Luego de tantas decepciones en primera persona,
creyó que por fin había llegado la hora de que la suerte le hiciera luces de una buena vez.
Alegando esfuerzo y perseverancia contínuas,
pidió al cielo un atisbo de lucidez para no dejarse rendir...
A su parecer, la Corte Kármica había algo en lo que estaba fallando.
Su criterio, sus formas, su manera de operar...
Tan acostumbrada a perder, a sangrar para reír,
que cuando la vida cobró a su favor, quien reinó fue la desconfianza.
Y entendió poco después que lo acaecido no era limosna, sino recompensa.
Que el que busca, tarde o temprano encuentra
(y que es más fácil cuando no se busca).
Que los obstáculos sólo servían para medir
-con la vara del sacrificio- hasta dónde se estaba dispuesto a llegar...
Esta vez, la suerte había fallado a su favor.
Y esa justicia, quien ya no se tapaba los ojos,
sino la cara, y de vergüenza,
le mostró que estaba en sí convertir crisis en oportunidad.
Era hora de acompañar la suerte con acción.
Tomar las riendas.
Dejar de oscilar entre niño y adulto a conveniencia...
Donde en esta vida, que no es más que una obra sin ensayos ni segundas toma,
debía animarse a vivir.. a decidir... a ser.

jueves, 15 de noviembre de 2012

Harakiri emocional

Falta de fuerza y falta de voluntad,
dos cosas por las que no peca.
Alguien podría, sin embargo, alegar falta de suerte
(si fuese cuestión de mediocridad)
pero aún bajo ese supuesto, la teoría continúa por ser un borrador poco convincente...
No queriendo señalarse con el dedo,
lo único que mira en el espejo siempre es el querer ser,
siempre potencia, nunca acto.
Donde no existen culpas, pero siempre resulta más fácil impartirlas que aceptar.
Donde aceptar no es sinónimo de resignar, pero se usan de igual a igual a pura conciencia.
Intentando en vano vestir una máscara que no le queda
tras una expresión digna de quien disimula una escalera real,
donde la sonrisa no se asoma ni por accidente
y las lágrimas buscan migrar hacia donde el frío no las azote nunca más...

sábado, 28 de julio de 2012

De Cazadores Cazados

De vasos medios vacíos a vasos medios llenos.
De perspectivas vueltas panoramas.
Donde sobraban los gracias y se ausentaban las disculpas,
medió el remate al postor menos esperado, que canjeó su deuda por sonrisas
y la tristeza más eterna y agonizante dejó de temar...
Y todos los pensamientos tuvieron un denominador común:
todos convergen hacia un mismo lugar; nunca se sintió tanta reciprocidad... 
Y la musa cambió de color,
y el siempre gris usual se llenó de matices.
Por fin el tan rígido punto final se convirtió en suspensivos...
Y por dentro ya no llovía...
Las cosas que supieron sangrar por dentro ya no dolían,
y sabía, por algún motivo, que no volverían a hacerlo...
Donde todo supo ser llano, poblaron las certezas.
Ya no lo sentía como la calma que antecede al huracán..
porque el huracán ya había pasado...
Será que había que tomar al toro por las astas,
y decidir empujar los límites de lo posible
para quedar ahora del otro lado,
y volver palpable esa realidad imposible para quienes nunca se saldrán de las líneas
y galardonan de locos por deporte a quienes gustan de vivir al margen...
Y son esas preguntas que no pueden quedar inconclusas,
aquellas tramas que merecen un buen final...
Quedaba intentar hilvanar ideas, proyectar intentos.
Porque "imposible" sólo se vuelve no intentar...

viernes, 13 de abril de 2012

El Océano que rebalsó el vaso


Vueltas y vueltas en círculos que no llevan a ningún lugar
aunque la voluntad y espera de oportunidad nunca estuvieron ausentes.
La suerte brilla en su carencia con risa despiadada,
y hace sentir su frío hasta en los huesos.
Una rabia intravenosa, una buena dosis de impotencia disfrazada de violencia,
y unas pupilas cristalinas que delatan su realidad.
Y esta es la parte del ciclo donde deja caer su yelmo,
donde se permite la acción de gravedad por inercia,
donde se acuerda los porqué de sus corazas
y corre, hermitaña, hacia lo profundo del bosque de sus incógnitas inconclusas.
Donde todo vale, donde nada es acotado,
donde los pensamientos enredados se potencian,
donde las posibilidades abundan y resulta imposible tantear respuestas por especulación, descarte o probabilidad.
Y son las cosas que sangran por dentro y nadie nota.
Es el océano que rebalsó el vaso…